Pasión por el diseño: 8 mujeres con voz propia

8M: Identidad y compromiso. Mujeres que piensan el diseño desde un lugar sensible. Diseñadoras, joyeras, artesanas e ilustradoras que tejen historias con impacto social y ambiental.

Sensatez, diseño y sentimientos. Sin hashtags virales ni consignas para estampar en remeras, las 8 diseñadoras argentinasseleccionadas para celebrar este 8M, Día de la Mujer, exploran con sutileza la problemática del género en el diseño. ¿Cómo lo hacen? Desde la elección de los materiales, los procesos productivos, la organización interna y las temáticas que abordan. Las nuevas voces del diseño local se hacen oír a través de trabajos colaborativos, individuales o alianzas estratégicas. Desde textilesen fieltro, bordados comunitarios, vajilla de autor o joyería contemporánea ponen en valor al diseño como canal para la expresión. En el marco de una fecha sobrecargada de contenido, experiencias de mujeres que tejen redes.

Milagro Tejerina. La diseñadora jujeña investiga las posibilidades de fibras naturales de la zona. Docente de Artes Visuales, logró un fieltro especial al combinar fibra de mohair y de yuchan, el palo borracho que crece en los valles áridos del Norte. Con este novedoso material confecciona sombreros, carteras y otros accesorios que presentó en Future Fabrics, de la ONG The Sustainable Angle. “Me acerqué al diseño haciendo bolsos y carteras con descarte textil”, cuenta sobre sus comienzos. Desde el Espacio Fernández Mar, de Tilcara, gestiona proyectos con artesanas de Quebrada y Puna. Y trabaja con el Grupo de Mujeres Esperanza de Iruya, junto al INTA Humahuaca.

“La curiosidad, la observación y la experimentación son constantes en mi trabajo, la búsqueda de nuevas materialidades me llevó al fieltro, me enamoré, porque el fieltro que hago invita a tocar, despierta los sentidos”, cuenta Tejerina,

“Valoro mucho a las artesanas. Conocen y saben el oficio, pueden tejer de memoria lo aprendido y heredado o también crear y diseñar nuevos patrones en sus telares. El sacrificio que hacen por sacar adelante a sus familias cuidando las ovejas, sembrando la chacra, cosechando las frutas, haciendo dulces. En síntesis, tejen su vida familiar y crean comunidad”, apunta Tejerina.

Cooperativa de Diseño. La Coope. El colectivo de mujeres diseñadoras pone el foco en cooperativas de trabajadores que recuperaron empresas. Aportan identidad de marca, diseño gráfico e industrial a las distintas necesidades que surgen en estos contextos. “Consideramos las necesidades reales de las mayorías”, señalan.

Desarrollan proyectos con fábricas recuperadas como Durax, Safra, e IMPA, donde armaron el estudio. “También trabajamos con cooperativas de software libre, medios de comunicación comunitarios, artesanas qom de Chaco y distintos sectores del campo popular. Venimos confluyendo en las necesidades y las luchas de las/os trabajadoras/es, las mujeres y los pueblos originarios, poniendo al diseño como herramienta a su servicio”

Amazónica. La línea de vajilla de autor está ilustrada por mujeres que cuentan historias vinculadas al género. La diseñadora Sol Silva dirige la firma que produce las piezas con una cooperativa de cerámica. El foco en los procesos artesanales y creativos es la clave del emprendimiento del que participan Laura Varsky, Car Pintos, Mey Clerici, Vero Gatti, Ana Sanfelippo, Clau Loncar, Katana y Pato Oliver.

La colección Ilustrada por Mey Clerici, “Ella es Todas”, tiene manifiesto propio: “Basta andar un poco para ver en las ciudades grandes, en las ciudades chicas, en los pueblitos y en donde sea: mujeres. Mujeres que cocinan en la calle. Mujeres que venden en los mercados. Mujeres que cargan palos para la construcción. Mujeres que saben decir lo necesario en inglés para llevarse algo de dinero de los turistas. Mujeres que charlan y ríen en círculo. Mujeres que cargan a sus hijos en la espalda. Mujeres con más arrugas que años. Mujeres que hacen magia. Mujeres que hacen todo. Ojalá algún día todas las mujeres además de ser necesarias, seamos escuchadas en nuestra voz”.

Agostina Branchi. La joven arquitecta correntina investiga las técnicas ancestrales de la soguería criolla para realizar mobiliario con identidad. Suma a sus piezas un mix de tradiciones y diseño, donde experimenta con cuero y riendas trenzadas. Las hamacas realizadas con tientos se presentaron en ferias de diseño internacionales. Desde su estudio Brana, con proyección internacional, fomenta el fortalecimiento de las relaciones con las comunidades aborígenes argentinas y los artesanos calificados. “Tienen la habilidad de reflejar sus técnicas en los diseños”, dice Agostina.

Heidi Jalkh. Lenguaje emergente y obsesión por los procesos. La diseñadora industrial creó talismanes contemporáneos en alianza con las hermanas Iskin. Juntas le dieron forma a una colección en cerámica que indaga en los llenos y vacíos. El diálogo entre lo ausente y lo presente cobra fuerza desde las piezas geométricas en gres, de alta precisión. También exploró la incorporación de grietas y rajaduras en una colección de cerámica y cristal bautizada Entre Medio, al límite de las posibilidades de los materiales. Los formatos asimétricos y las terminaciones inesperadas. La resignificación de los defectos se convirtió en una obsesión para esta diseñadora industrial que delega en artesanos locales el horneado de las piezas.

Feboasoma. Las manos sensibles de Silvina Martínez Gabriela Antenzón se ponen a la obra para la creación de piezas textiles con descartes industriales. Feboasoma es un ejercicio de economía circular, que investiga cómo el diseño aliado con las ciencias, y la articulación público-privada pueden aportar a la gestión de los residuos brindando nuevas oportunidades laborales a personas que se encuentran fuera del circuito productivo.

“Nuestros productos emplean grandes cantidades de desechos, a través de técnicas que no requieren procesos de transformación del material y pueden ser ejecutadas por personas sin capacitación específica, impulsando el descubrimiento de las propias habilidades y permitiendo una mejora de sus condiciones económicas y sociales”, señalan las creadoras, que durante la última edición de MICA (Mercado de Industrias Culturales) desplegaron una instalación colectiva para evocar el trabajo de William Morris.

“Apuntamos a multiplicar prácticas verdaderamente sustentables y aportar mejoras sensibles en el área social colaborando con el cuidado del medio ambiente”, disparan.

Deslizate. La línea de skates y longboards artesanales se realiza con madera de lenga recuperada de bosques reforestados de Tierra del Fuego. Pero además de sustentable, el proyecto DZT tiene una pata social: parte de la venta se destina al desarrollo de proveedores en zonas de alta vulnerabilidad social. “Y además, armamos talleres donde niños y jóvenes aprenden a construir su propio skate, su propia herramienta para jugar”, dicen Josefina Goñi Bacigalupi (diseñadora de indumentaria) y Sofía Piqué(abogada especialista en gestión de recursos para el desarrollo de proyectos). Los talleres se realizan en la Villa 1-11-14, Piletones, Villa Soldati, Villa 31, La Cava, Ushuaia, Tolhuin y Munro. También viajaron a Etiopía y Bangladesh.

Paula Zuker. “Sentirse en carne viva sin poder cicatrizar, las emociones no pasan desapercibidas. Nos atraviesan”, dice Paula Zuker, una de las nuevas voces de la joyería contemporánea, que advierte sobre “el mal llamado amor que enferma lentamente”. Zuker integra Joyeros Argentinos, la plataforma gestionada por Laura Giusti para visibilizar el trabajo de autores, y difundir bienales y exposiciones vinculados al sector.

En un contexto marcado por problemáticas vinculadas al género, estas voces emergentes aportan experiencias. Cada una desde su lugar.

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